La Espirulina es una cianobacteria (alga azul-verde) que ha existido en la Tierra durante más de 3,500 millones de años, siendo una de las formas de vida más antiguas del planeta. La NASA y la Agencia Espacial Europea la han identificado como un alimento ideal para misiones espaciales de larga duración por su extraordinaria densidad nutricional.
Gramo por gramo, la espirulina contiene más proteína que la carne de res, más betacaroteno que las zanahorias, más hierro que las espinacas y más calcio que la leche. Es verdaderamente un "superalimento" en el sentido más literal de la palabra.
Los aztecas ya consumían espirulina hace más de 500 años, recolectándola del lago Texcoco en México. La llamaban "tecuitlatl" y la consideraban tan valiosa que la utilizaban como moneda de cambio.
En África, las tribus Kanembu cerca del lago Chad han consumido espirulina durante siglos, formando tortas llamadas "dihé" que comerciaban en los mercados locales. Esto explica por qué estas poblaciones históricamente sufrían menos desnutrición a pesar de vivir en condiciones difíciles.
La espirulina moderna fue "redescubierta" en la década de 1960 por botánicos franceses que estudiaban el lago Chad. Desde entonces, se ha convertido en uno de los suplementos nutricionales más investigados del mundo.