El Cordyceps es uno de los hongos más fascinantes y valiosos del mundo, originario de las altas mesetas del Tíbet y el Himalaya (3,000-5,000 metros de altitud). En la naturaleza, este hongo parasita larvas de polillas, creciendo desde su interior - un ciclo de vida que le ha valido el nombre de "hongo oruga".
Su rareza extrema lo convierte en uno de los productos naturales más caros del mundo: el Cordyceps silvestre puede alcanzar precios de $20,000 USD por kilogramo, más caro que el oro. Afortunadamente, hoy se cultiva en laboratorio (Cordyceps militaris) con los mismos compuestos bioactivos.
El descubrimiento occidental del Cordyceps se remonta al siglo XVIII, cuando misioneros jesuitas en China informaron sobre un extraño remedio que los tibetanos usaban para aumentar la energía y la vitalidad. Sin embargo, su uso en la medicina tradicional tibetana y china se remonta a más de 1,500 años.
En la tradición tibetana, los pastores de yaks notaron que sus animales se volvían más fuertes y enérgicos después de pastar en áreas donde crecía este hongo. Pronto comenzaron a recolectarlo para uso humano.
El Cordyceps ganó fama internacional en 1993, cuando atletas chinas rompieron múltiples récords mundiales de atletismo en los Juegos Nacionales de China. Su entrenador atribuyó parte de su éxito a la suplementación con Cordyceps, despertando el interés científico global.